El desastre de Annual

22 07 2011

Hoy se cumple el 90 aniversario del desastre de Annual. El desastre de Annual fue una grave derrota militar española ante los rifeños comandados por Abd el-Krim cerca de la localidad marroquí de Annual, el 22 de julio de 1921, que costó la vida a más de trece mil soldados españoles.

La crisis política que provocó esta derrota fue una de las más importantes de las muchas que socavaron los cimientos de la monarquía liberal de Alfonso XIII. Así, los problemas generados por Annual fueron causa directa del golpe de Estado y la Dictadura de Miguel Primo de Rivera.

El origen del desastre militar se remonta a los primeros años del siglo XX. El desastre del 98 puso fin al imperialismo español en el momento en el que el moderno imperialismo de las potencias capitalistas industriales estaba en su apogeo. Tras el reparto de la mayor parte de África, el territorio de lo que hoy es Marruecos era una de las pocas regiones por repartir en el continente. Este hecho provocó importantes tensiones internacionales que están en el origen del camino que llevó a la primera guerra mundial.

Las potencias se reunieron en la Conferencia de Algeciras en 1906 y allí se acordó el reparto de Marruecos entre Francia, que se quedó la mayor parte del territorio, y España que se apoderó de la montañosa franja norte del país (las regiones del Rif y Yebala), que eran las zonas más próximas a las ciudades de Ceuta y Melilla.


Muy pronto aparecieron los conflictos con los indígenas. Las cábilas del Rif se agruparon bajo el liderazgo de diferentes jefes tribales (El Rasuili, Al-Mizzian, Abd-el-Krim). El ejército español, mal pertrechado y dirigido, sufrió importantes reveses desde un principio. El desastre del Barranco del Lobo en 1909, cerca de Melilla, fue un trágico ejemplo.

En 1912, Francia y España pactaron un nuevo reparto de Marruecos para mejor hacer frente a la resistencia de las cábilas rifeñas. Al acabar la I Guerra Mundial, se reiniciaron  las operaciones contra los rebeldes dirigidos por Abd-el-Krim.

El general Berenguer estaba al frente de un ejército mal preparado y equipado. En este ejército destacaban los Regulares, tropas indígenas, y la Legión, fundada por Franco y Millán Astray a imagen de la Legión extranjera francesa.

En el verano de 1921, las tropas españolas de la comandancia de Melilla se embarcaron en una acción mal planificada dirigida por el general Fernández Silvestre. Los choques con las cábilas rifeñas concluyeron con una retirada desordenada y la masacre de las tropas españolas. Se trataba del desastre de Annual y Monte Arruit, que costó más de trece mil muertos, entre ellos la de su comandante en jefe, el general Fernández  Silvestre, y la del general Navarro, jefe de la columna de socorro que fue aniquilada en Monte Arruit.

El desastre de Annual provocó una terrible impresión en una opinión pública contraria a la guerra. Hubo grandes protestas en el país y los republicanos y socialistas se apresuraron a reclamar el abandono de Marruecos.

La presión de la opinión pública llevó a la formación de una comisión militar que investigara sobre los acontecimientos. Su resultado fue el Expediente Picasso (Vol. 1, Vol. 2, y Vol. 3), informe redactado por el General de División Juan Picasso. Pese a las trabas que le pusieron las compañías mineras interesadas en el dominio de Marruecos y altos cargos del gobierno y el ejército, el expediente ponía en evidencia enormes irregularidades, corrupción e ineficacia en el ejército español destinado en África.

El expediente no llegó a suponer responsabilidades políticas ni criminales. Antes de que la comisión del Congreso encargada de su estudio fuera a emitir su dictamen el 1 de octubre de 1923, el 13 de septiembre el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado y estableció una dictadura militar. Tras el golpe, como señala Diego Abad de Santillán en el prólogo de la edición publicada en 1972 del Expediente Picasso,

“La misión del dictador se había cumplido; la clausura de las Cortes imposibilitó que se plantease el problema de Marruecos, y el de la responsabilidad de los altos mandos militares, y se salvó la monarquía y se salvó el rey, cuya injerencia en los planes militares de sus adictos como Fernández Silvestre, se había divulgado en todos los ambientes. El expediente Picasso fue olvidado, y los pocos ejemplares impresos del mismo desaparecieron; uno de los salvados es el que se reimprime ahora para que las nuevas generaciones puedan conocerlo y estudiarlo y extraigan del mismo las conclusiones que hemos alentado nosotros antes y después del expediente: que España no tenía nada que ganar y sí mucho que perder en Marruecos con la política de penetración militar”.

Más fotografías del desastre de Annual en este enlace del diario ABC.


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4 01 2012
llaves 12

Todas esas muertes para lo que dices al final del artículo “Mucho que perder nada que ganar”.Pero esto como tantas cosas forma parte de nuestra historia .

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