Personajes ilustres de nuestra historia: Anselmo Lorenzo

11 06 2011

Anselmo Lorenzo nació en Toledo el 21 de abril de 1843, en el seno de una familia de campesinos. Su familia era muy humilde, por lo que en 1852 mandó a Anselmo a Madrid a trabajar en la cerería que un tío suyo regentaba en la capital de España. Pero la cerería no era el oficio que más entusiasmaba al joven Anselmo, con lo que rápidamente busca trabajo en una tipografía. Decisión que no será baladí en el futuro, ya que muchos de los fundadores de los primeros núcleos internacionalistas en España tenían ese oficio. Serán conocidos como la “aristocracia obrera” debido a que estaban más cerca del mundo de la cultura y de las noticias de actualidad.

Pero Anselmo Lorenzo no fue un estudioso de academia, sino que se forjó en el autodidactismo, algo común en la clase obrera de la época. Debido a ello, fue entrando en contacto con los grupos más avanzados de la política española. De esa manera se acercó a Francisco Pi y Margall, el fundador y líder del republicanismo federal. Conocedor de idiomas, Pi y Margall fue el artífice de que en España se conociera la obra de Proudhon, uno de los ideólogos más importantes del anarquismo. Y fue precisamente Pi y Margal quien hizo ver a Anselmo Lorenzo que el republicanismo se quedaba estrecho y que era la concepción anarquista de la sociedad lo que abría esos horizontes con los que Lorenzo se sentía identificado.

Anselmo Lorenzo frecuentaba el Fomento de las Artes, local donde tomó contacto con otros personajes que fueron, en los años siguientes, fundadores del primer núcleo de la Internacional en España (Morago, Robau Donadeu, Enrique Simancas, Francisco Mora, etc.).

España vivía por entonces momentos agitados. La monarquía borbónica representada en la figura de Isabel II sufría un lento pero inexorable proceso de descomposición. El pueblo pedía mayores libertades y oportunidades que la monarquía cercenaba. Un pueblo al que habían estado ahogando durante el reinado de Isabel II en guerras interiores (las guerras carlistas) y exteriores (la guerra en Marruecos). El descontento reinante dio lugar, en septiembre de 1868, a una revolución que provocó la caída de la monarquía borbónica.

Fanelli había entrado por Barcelona en noviembre de 1868, acompañado por otros destacados anarquistas como Alfred Nacquet, Élisée Reclus y Aristide Rey, para organizar y unificar en la Ciudad Condal a las sociedades obreras revolucionarias lideradas por Farga Pellicer, Ramón Cartañá y Ramón Costa.

Poco después, a instancias del citado Elisée Reclus (un escritor y geógrafo francés que luchó de forma incansable en favor del anarquismo), la “mano derecha” de Bakunin en la Europa mediterránea viajó hasta Madrid para entrevistarse con Anselmo Lorenzo, encuentro del que nació, en enero de 1869, el primer núcleo provisional de la Internacional en Madrid. A partir de entonces la doctrina de Bakunin se difundió por toda España.

Alentado por las ideas de Giuseppe Fanelli, en 1870 Anselmo Lorenzo se unió a Francisco Mora y González Morago para fundar la Sección Federal Española de la AIT, organización a la que representó, al año siguiente, en la Conferencia de Londres.

El avance de las ideas bakuninistas en España era algo que, para Marx y Engels, al frente del Consejo General de la AIT en Londres, no se podía permitir. Por ello, mandaron como delegado a España al cuñado de Marx, Paul Lafargue, que actuaba bajo el seudónimo de Pablo Farga.

En Madrid, Lafargue contactó con un pequeño grupo dentro de la sección, de tendencia marxista, y que tenía como figura más representativa a Pablo Iglesias. Aun así, el primer contacto de Lafargue fue con Anselmo Lorenzo, al que conocía con anterioridad. Y fue precisamente Anselmo Lorenzo quien le presentó a ese pequeño grupo que con posterioridad provocó la ruptura de la sección española de la AIT.

En el Congreso de Zaragoza de 1872 se enfrentaron las dos posturas que había dentro de la Internacional. Lafargue acudió como delegado a este congreso por la sección de Alcalá de Henares. Ese pequeño grupo marxista de Madrid constituyó la Nueva Federación Madrileña alrededor del periódico La Emancipación, que rápidamente fue aceptado por el Consejo General en Londres, en manos de Marx y Engels.

En el Congreso de La Haya de 1872 la Internacional quedó dividida y la mayoría de la sección española pasó a engrosar las filas bakuninistas. Ese pequeño grupo madrileño fiel a Marx fue el que con posterioridad fundará el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879 y la Unión General de Trabajadores (UGT) en 1888.

Al poco de producirse la ruptura internacionalista se proclamó en España la Primera República, que tuvo una vida efímera, acosada por la Guerra Carlista, la sublevación cantonal, el asedio borbónico y los gritos de independencia en la isla de Cuba.

Caída la República, comenzó una nueva etapa donde los internacionalistas fueron duramente perseguidos. Durante ese tiempo, Anselmo Lorenzo realizó algunos viajes a Portugal, con el objetivo de desarrollar en el país luso los núcleos internacionalistas a semejanza de los españoles.

Pero la vuelta de la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII, y la subida al poder de Canovas del Castillo, provocó una persecución contra los Internacionalistas. Sagasta llegó a calificar la Internacional como la “utopía filosofal del crimen”. En ese tiempo de clandestinidad, Anselmo Lorenzo también fundó una familia. Se unió a Francisca Concha y producto de dicha unión nacieron tres hijas (Mariana, Marina y Flora).

Disperso en un Internacionalismo de raíz ácrata, Anselmo Lorenzo volvió a intentar formar una organización cuando en 1881 fundó la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). Anselmo Lorenzo participó de todas las iniciativas de organización obrera que se pusieron en marcha en España, así como de publicación de periódicos como El Socialismo, impulsado por el gaditano Fermín Salvochea.

Pero también era un momento difícil para el movimiento anarquista. La dispersión hacía que se ejecutaran acciones individuales que se convertían en un pretexto para las autoridades para reprimir al conjunto del movimiento anarquista. Esto, junto a montajes estatales como el de la Mano Negra, hizo que Anselmo Lorenzo estuviera más de una vez en prisión, en un momento en el que su salud ya estaba fuertemente quebrantada.

Alojado en Barcelona, Lorenzo dedicó todos sus esfuerzos a impulsar el movimiento obrero en Cataluña. En esos años, Barcelona vivió una oleada de atentados anarquistas en Barcelona (contra Martínez Campos y el Teatro del Liceo, en 1893, y contra la procesión del Corpus en 1896), que provocó a su vez una oleada represiva por parte del Gobierno que culminó con los famosos “Procesos de Montjuïc” (1896).

Anselmo Lorenzo, muy enfermo de una dolencia cardíaca, acabó en la cárcel, sufriendo las mayores penalidades. Allí se juntó la flor y nata del anarquismo español. Junto a él coincidieron en la cárcel Tarrida de Mármol, Teresa Claramunt, Juan Montseny, Pedro Corominas, José López Montenegro, etc.

Desterrado a París, Anselmo Lorenzo siguió allí, con su salud ya muy deteriorada, trabajando por la propaganda y la cultura anarquista. Tomó contacto con Charles Albert, Jean Grave, Sebastián Faure. También debatió con los socialistas mas prestigiosos de Francia, como Jean Jaurés.

Lorenzo colaboró también con la Escuela Moderna hasta la muerte de Francisco Ferrer y Guardia (fusilado el día 13 de octubre de 1909), después de habérsele imputado la quema del convento de Premiá, durante los episodios conocidos como Semana Trágica.

En 1910 tomó parte activa en el Congreso Obrero de Barcelona, sin temor a las represalias dirigidas contra los anarquistas desde los sucesos del año anterior; y, en 1911, se convirtió en uno de los fundadores de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Anselmo Lorenzo falleció en Barcelona el 30 de noviembre de 1914.

Lorenzo fue un precursor de la acción política en defensa de la clase trabajadora, como quedó bien patente en su ensayo El proletario militante (Libro 1 y Libro 2), una de las mejores fuentes testimoniales para conocer la evolución en España del movimiento libertario entre 1868 y 1882, así como los ecos de la Primera Internacional que llegaron hasta la Península Ibérica. Aunque el pensamiento de Anselmo Lorenzo carece de aportaciones originales respecto a la ideología anarquista, su obra ensayística y periodística contribuyó decisivamente a divulgar en España algunas de las ideas de los teóricos del anarquismo internacional: el francés Pierre Joseph Proudhon y los rusos Piotr Alexeievich Kropotkin y Bakunin.

Para más información sobre los orígenes del anarquismo en España, podéis ver este fragmento del documental “Vivir la utopía”, realizado por Juan Gamero en 1997 para TVE.


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