Personajes ilustres de nuestra historia: Eduardo Dato Iradier

11 06 2011

Eduardo Dato Iradier nació en La Coruña el 12 de agosto de 1856. Era el único hijo de Carlos Dato y Granados y Rosa Lorenza Iradier y Arce. Eduardo Dato se trasladó a Madrid muy joven junto con su familia. Estudió en la Universidad de Madrid y en 1875, con 19 años, se licenció en Derecho Civil y Canónico. Rápidamente se convirtió en uno de los abogados más prestigiosos, incluso de ámbito internacional, como lo demostró al ser nombrado asesor jurídico de los Rotchild. La reputación profesional de su bufete madrileño le abrió las puertas a la alta política, adscrito desde muy joven al Partido Conservador de Cánovas del Castillo. Fue elegido diputado a Cortes en la última legislatura del reinado de Alfonso XII.

A la muerte de éste, se unió a las posiciones de Romero Robledo, que estaba en desacuerdo con la cesión de poder que Cánovas, el jefe del partido, hacía a los líderes mediante el sistema de turnos. La discusión de este asunto en las Cortes ocasionó la ruptura entre Cánovas y Francisco Silvela y la disidencia de Dato y de un importante sector del partido.

En 1892 Eduardo Dato fue nombrado subsecretario de Gobernación, encomendándosele la inspección de cuentas del Ayuntamiento de Madrid.

Muerto Cánovas y liquidado el Gobierno de Sagasta que había presidido el Desastre de 1898, Dato ocupó la cartera de Gobernación en el gabinete regeneracionista dirigido por Francisco Silvela (1899, 1900). Desde su ministerio comenzó a dar forma a la primera legislación laboral programada por un gobierno de la Restauración.

En 1902 figuró como ministro de Gracia y Justicia en el gabinete Silvela que llevó a las Cortes la Ley de Bases de la Administración Local.

Con Antonio Maura como líder del partido, Dato no ocupó carteras ministeriales durante el gobierno de aquel, 1907-1909, pero desempeñó puestos de importancia como la alcaldía de Madrid y la presidencia de las Cortes Generales.

Tras el asesinato de José Canalejas en 1912 y agotado el mandato liberal del Conde de Romanones (1912), Dato aceptó el encargo del Rey de formar gobierno en lugar de Antonio Maura, que había puesto condiciones inaceptables para el monarca. Desde entonces el partido se escindirá entre los “idóneos” (el grupo mayoritario) y los “mauristas”, más radicales en sus planteamientos.

Durante su mandato como presidente del gobierno, Eduardo Dato decretó, tras el estallido de la Primera guerra mundial, la neutralidad de España. Historiadores y economistas valoran hoy en día muy positivamente este hecho. Supo mantener a España en esa posición de neutralidad durante los años que duró la I Guerra Mundial, a pesar de la división que se formó en el país entre los denominados «germanófilos» y los partidarios de los aliados.

En política interior, aceptó pacíficamente el gobierno autonomista de la Mancomunidad de Cataluña. Después del bienio liberal de 1915 a 1917 del Conde de Romanones que había ganado las elecciones de 1916, volvió al poder cuando se comenzaban a notar los primeros signos de recesión tras la bonanza de los años de la guerra.

Dato legalizó las Juntas Militares que se formaron como reflejo del sindicalismo que estaba desarrollándose en la sociedad de la época y tuvo que hacer frente a la grave agitación política y sindical durante la denominada “crisis de 1917”.

En Barcelona, al tiempo que se reunía la Asamblea de Parlamentarios convocada por Cambó, estallaba la huelga general revolucionaria de agosto de 1917 con el apoyo de los dos grandes sindicatos (UGT y CNT). Ante una crisis social e institucional de esta magnitud, Dato no dudó en recurrir al ejército para sofocar la huelga. Para facilitar la salida de la crisis, el rey le sustituyó por Manuel García Prieto, al frente de un gobierno de concentración nacional en el que también entró Cambó.

En 1918, Dato volvió a desempeñar la cartera de Estado en un nuevo gabinete de concentración nacional presidido por Antonio Maura. En los años aún críticos de la posguerra, presidió el gobierno de 1921 cuando el enfrentamiento en Barcelona entre la patronal y la CNT se hacía  cada vez más insoportable. Su apoyo a la represión de la subversión social y a la llamada Ley de fugas lo convirtieron en blanco del extremismo anarquista.

Eduardo Dato fue asesinado por más de 20 disparos el 8 de marzo de 1921 en un atentado llevado a cabo por los militantes anarquistas Pedro Mateu Cusidó, Luis Nicolau Fort y Ramón Casanellas Lluch desde un sidecar en marcha en la Puerta de Alcalá de Madrid. No era el primer magnicidio de un presidente de gobierno español. En 1912 había sido asesinado José Canalejas, en 1897 Antonio Cánovas del Castillo y en 1870 Juan Prim y Prats.

Alfonso XIII en los funerales de Eduardo Dato (marzo de 1921)

Eduardo Dato fue miembro de la Academia de las Ciencias Morales y Políticas a partir de 1910 y miembro permanente del Tribunal Internacional de La Haya, del que fue elegido Vicepresidente en 1913.

Recibió las siguientes condecoraciones: el collar de la Real Orden de Carlos III, de manos del rey de España, y la Cruz de San Gregorio Magno y Casto de Portugal. Como homenaje póstumo, el Rey Don Alfonso XIII confirió el Ducado de Dato a su hija y heredera.

Eduardo Dato tiene dedicado el nombre de la calle principal de Vitoria. También tienen rotuladas calles en su honor Zaragoza, Córdoba, Madrid y Sevilla.


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