Fecha del examen extraordinario de Septiembre

27 06 2011

Hola a todos. El examen extraordinario será el día 1 de septiembre de 2011, a las 10 horas, en el Salón de Actos del IES José Manuel Blecua de Zaragoza. Os recuerdo que:

  • Para hacer el examen, debéis enviar las actividades obligatorias de las tres evaluaciones que tenéis colgadas en la Bienvenida de la Plataforma de Aularagón. La fecha límite de entrega es el 30 de Junio. También debéis hacer los test de las seis unidades que tenéis en Aularagón.
  • Entrará toda la materia evaluable de la asignatura, desde la conquista musulmana hasta el franquismo, inclusive. Ello incluye todas las preguntas de 1, 2 y 5 puntos de las seis unidades de la asignatura.
  • El examen tendrá tres preguntas: una de conceptos (2 puntos), un comentario de texto (3 puntos) y un tema de desarrollo (5 puntos).

Un saludo.





Cine e Historia: “Canciones para después de una Guerra”, de Basilio Martín Patino

26 06 2011

“Canciones para después de una guerra”, de Basilio Martín Patino, es uno de los documentales más representativos de la historia del cine español, realizado de forma casi clandestina en los primeros años de la década de 1970 y prohibido de forma fulminante en vida de Franco, hasta el punto de que no fue estrenado en España hasta la llegada de la Democracia. Basilio Martín Patino muestra magistralmente la España de la postguerra, una época de hambre, represión política y miedo, a través de una mezcla de imágenes y canciones que van cronológicamente desde el final de la Guerra Civil hasta los inicios de la década de 1950.

Para ello, Patino utilizó fotos animadas del desfile de la victoria, de la División Azul y de la Segunda Guerra Mundial, e imágenes de los primeros NO-DO, del Auxilio Social, de las películas de CIFESA…., en un collage atrevido y sonorizado con canciones populares de la postguerra, como “¿Total para qué?”, “Que se mueran los feos”, “A lo loco”, “La vaca lechera” o “La gallinita de papanatas”, que representaban la fórmula popular de escape a la dura realidad de la España de postguerra, y que Patino utilizó para darle otro significado a las imágenes de su documental.

Os recomiendo la visión de este documental para conocer cómo era la España de los años 40. Para ver la película, haced click en el siguiente enlace. La guía didáctica de la película, obra de Miguel Ángel Arroyo, la podéis descargar aquí.





“Los sucesos de Casas Viejas” (enero de 1933)

26 06 2011

Los sucesos de Casas Viejas es el nombre con el que ha pasado a la historia uno de los episodios más importantes y trágicos de la Segunda República Española. Estos sucesos fueron el catalizador de la caída de Manuel Azaña como presidente del Consejo de Ministros, creando un aura de desprestigio de la autoridad gubernamental republicana entre las clases populares.

En enero de 1933, España se encontraba inmersa en una insurrección huelguista de tres semanas de duración, organizada por la CNT, durante la cual se desarrollaron los asesinatos de Casas Viejas que conmocionaron a la opinión pública española contemporánea.

El 11 de enero de 1933 tuvo lugar en la localidad gaditana que actualmente se llama Benalup-Casas Viejas una revuelta protagonizada por un amplio grupo de anarquistas de la CNT, secundando la huelga general revolucionaria convocada por la central sindical a nivel nacional, con la intención de hacer la revolución, para así conseguir llegar a organizarse sin gobierno, atendiendo a su ideología libertaria.

Hicieron reparto de alimentos para los más necesitados, abolición de la propiedad privada, destituyendo al alcalde e intentando tomar el cuartel de la Guardia Civil, donde se encontraban un sargento y tres números. Durante el enfrentamiento hirieron de muerte al sargento y a uno de los números.

Enterado el Gobierno, envió inmediatamente fuerzas de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto, todos ellos al mando del capitán Manuel Rojas que entraron a tiros en el pueblo, incendiaron la casa donde se habían refugiado algunos de los dirigentes de la insurrección, entre ellos Francisco Cruz Gutiérrez, conocido como “Seisdedos”, quien murió calcinado junto a otros vecinos al ser incendiada su choza por la Guardia de Asalto, y luego procedieron a una serie de detenciones: fusilando a participantes, sospechosos, vecinos y a sus familiares aleatoriamente, algunos de los cuales fueron ejecutados tras sufrir tremendas torturas (algunos fueron quemados vivos).

Un testigo presencial, guardia de Asalto, escribió jornadas después de los asesinatos que «allí estuvimos hasta el final de la toma, que fue a las cuatro y cinco de la madrugada que se sintieron los últimos tiros».

Conocidos los hechos en el resto de España, se produjo un gran escándalo periodístico y parlamentario, que conmocionó a la sociedad española. Por 170 votos a favor y 130 en contra, las Cortes aprobaron la creación de una Comisión de investigación sobre los sucesos el 24 de febrero, formada por Manuel Muñoz Martínez, Puig Ferrater, Gabriel Franco, Poza Juncal, Fernando González Uña, Jiménez Asúa, Miguel García Bravo-Ferrer, Lara, Botella y Casanueva. El 15 de marzo la Comisión elaboró un informe definitivo en el que reconocía la existencia de los fusilamientos.

Sin embargo, el Gobierno ganó una moción de confianza el 24 de marzo por 210 votos contra 1. No obstante, este hecho hizo perder mucha popularidad al gabinete de Azaña y, a la larga, sería una de las causas de su caída en las elecciones de noviembre de 1933. El movimiento libertario, además, inició desde entonces un llamamiento social de rechazo hacia la autoridad republicana que caló profundamente entre las clases populares, cada vez más distanciadas de un República burguesa que no cumplía sus anhelos de justicia y equidad social.

El capitán Rojas acusó en el proceso de estar simplemente cumpliendo las órdenes de Azaña, quien había indicado hacer el mayor número de muertos, mediante la frase: “No quiero heridos, los tiros a la barriga”. Sin embargo, en el juicio posterior no se probaron estos comentarios.

El periódico de la CNT describió los hechos como “Fue una razzia de mercenarios de la Legión en un aduar rifeño“. Numerosos periodistas y militantes ácratas, entre ellos Ramón J. Sender, Eduardo de Guzmán y Francisco Ascaso, acudieron días después de los sucesos a la localidad a cubrir la noticia y solidarizarse con los vecinos represaliados.

En julio de 1934, 26 campesinos de Casas Viejas fueron juzgados por los delitos de posesión de armas de guerra y ejecución de actos contra las fuerzas armadas. Diez fueron absueltos y, de los restantes, uno condenado a 6 años de prisión, cuatro a 5 años, dos a 3 años, seis a 2 años y tres a 1 año.

Para más información sobre esos sucesos, podéis ver el magnífico documental de Basilio Martín Patino, “El grito del sur: Casas Viejas”. Este documental, realizado para Canal Sur en 1996 sobre este dramático episodio de la represión republicana sobre el campesinado libertario andaluz, contiene imágenes de un corresponsal británico (Joseph Cameron) y de una película soviética sobre el tema (perdida durante mucho tiempo y recuperada en 1982 en una aldea rusa cercana a Moscú).

1. “El grito del sur: Casas Viejas” (1 de 7):

2. “El grito del sur: Casas Viejas” (2 de 7):

3. “El grito del sur: Casas Viejas” (3 de 7):

4. “El grito del sur: Casas Viejas” (4 de 7):

5. “El grito del sur: Casas Viejas” (5 de 7):

6. “El grito del sur: Casas Viejas” (6 de 7):

7. “El grito del sur: Casas Viejas” (7 de 7):





Cine e Historia: “El verdugo” (1963), de Luis García Berlanga

19 06 2011

El verdugo es una de las mejores películas de Luis García Berlanga y, para muchos, una de las mejores películas del cine español. La intervención decisiva de Rafael Azcona en el argumento consiguió un guión modélico no sólo en cuanto a la construcción, sino también en cuanto a su contenido, más trascendental que en otras ocasiones. Por otra parte, el estilo tremendista y el humor negro que su director imprimió a la película, la conviritieron en mucho más que en una película contra la pena de muerte.

La anulación de la libertad individual por un cúmulo de intereses sociales y cotidianos que impiden cualquier libertad personal convierten la obra de Berlanga en un film de doble adscripción: al tiempo que sirve a la memoria histórica, recordándonos algunos de los elementos más oscuros de la dictadura franquista no demasiado lejanos en el tiempo, la película es un alegato a favor de la libertad individual que nos muestra cómo existieron también otras víctimas de la dictadura franquista: las personas que no podían elegir su destino (como el verdugo, interpretado magistralmente por José Isbert, su hija y su yerno, obligado a continuar el “oficio” de su suegro por miedo a perder su casa), estranguladas por esa red de circunstancias sociales que escapaban al control de unos individuos atrapados en un sistema de justicia y castigo que imprimía las relaciones sociales creadas y de la que muy pocos lograban escapar.

El verdugo se presentó en el festival de cine de Venecia en 1963, en unas circunstancias históricas que explican también el impacto que la película tuvo dentro y fuera de España. En España, Franco acababa de ordenar el fusilamiento del comunista Julián Grimau y la ejecución por garrote vil de los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado. Precisamente, el Caudillo era entonces conocido en todo el mundo como “el verdugo”, apodo que cobró actualidad con las protestas internacionales ante dichas ejecuciones. De hecho, Berlanga y el equipo de la película fueron recibidos a pedradas por anarquistas italianos que habían creído que, con ese título, la película era una apología de Franco.

Por el contrario, las autoridades españolas entendieron El verdugo como “la película más antipatriótica y antiespañola que se hubiera visto jamás”, a pesar de su inocente aspecto de comedia. Quisieron incluso impedir su proyección en el festival. El embajador de España en Roma, Alfredo Sánchez Bella, que años después sería ministro de Información y Turismo, hizo cuanto pudo para prohibirla.

“La película me parece uno de los más impresionantes libelos que jamás se hayan hecho contra España; un panfleto político increíble, no contra el régimen, sino contra toda una sociedad. Es una inacabable crítica caricaturesca de la vida española”, proclamó al principio, para más tarde, al comprender que no iba a lograr su objetivo, darle otro giro a su estrategia: “Esta película muestra hasta qué punto son infundados los ataques que se hacen contra el régimen español: se ha dicho que basta cualquier discrepancia para sufrir persecuciones y hasta ser ajusticiados. Pues bien, vean cómo en la España actual se pueden realizar películas como ésta, que no podría tolerar sin protesta ni siquiera el Estado más liberal de cualquier paralelo o meridiano; vean que ni siquiera talento ni originalidad tiene…” Fue entonces cuando Franco dijo en uno de los consejos de ministros la famosa frase sobre el director: “Ya sé que Berlanga no es un comunista; es algo peor, es un mal español”.

La crítica y el jurado del Festival de Venecia dieron la espalda al embajador franquista y se inclinaron ante El verdugo, que recibió el premio de la crítica internacional. Más tarde, fue igualmente premiada en el Festival de Moscú, y obtuvo asimismo el gran premio de la Academia francesa del Humor Negro.

En España, sin embargo, sufrió “bastantes cortes de censura, muy gilipollas algunos”, según comentó Berlanga a Manuel Hidalgo y Juan Hernández Les: “Por ejemplo, cortaron todas las veces que el protagonista hablaba de irse a Alemania, y suprimieron el ruido que hacían los hierros del garrote dentro del maletín del verdugo; también cortaron la escena en que los funcionarios de prisiones preparan el garrote”. Por si fuera poco, Berlanga supo años después que “un exhibidor tuvo que quitar la película de su cine por presiones de las autoridades. Así se explica que estuviera sólo dos semanas en cartel…”.

A pesar de esa persecución, El verdugo obtuvo en España el premio al mejor guión del Círculo de Escritores Cinematográficos, y Emma Penella, el de mejor actriz del Sindicato Nacional del Espectáculo.

La idea de la película le surgió a Berlanga a través de la imagen que le había transmitido un amigo abogado cuando le contó su experiencia en una ejecución real, ocurrida en 1959, la de la última mujer (Pilar Prades Expósito) que fue ejecutada en España: un grupo de personas había conducido a rastras a la víctima, una mujer que se resistía, mientras que otro grupo lo había hecho igualmente con el verdugo (Antonio López Sierra), al que incluso hubo que inyectar un sedante y prácticamente arrastrar hasta el lugar de la ejecución. Gómez Rufo cuenta “que esta imagen le resultó tan cruel a Berlanga, que hizo la película como un alegato contra la pena de muerte”.

Berlanga hubiera querido subrayar más el aspecto de comedia, con José Luis López Vázquez en el papel de verdugo joven, pero exigencias de la coproducción con Italia hicieron que finalmente lo interpretara Nino Manfredi. El resto del reparto, con Emma Penella y el gran José Isbert a la cabeza, respondió a los deseos del autor, logrando con ellos “un óptimo resultado, especialmente de Emma Penella, espléndida de gesto, de voz, de actitud…”.

No os perdáis, si no la habéis visto antes, esta obra maestra del cine español y universal de todos los tiempos. Disfrutad de ella. Aquí tenéis también la guía didáctica de la película, obra de Tomás Valero Martínez.





Pruebas de Acceso a la Universidad (Junio de 2011)

17 06 2011

Aquí tenéis el examen de Historia de España que han puesto en las Pruebas de Acceso a la Universidad de Zaragoza de este mes de Junio. Haced click sobre la imagen para verlo.

Aquí tenéis también los comentarios de los dos textos históricos que han salido en el examen. Haced click aquí.





Personajes ilustres de nuestra historia: Niceto Alcalá-Zamora

16 06 2011

Niceto Alcalá-Zamora nació el 6 de julio de 1877, en Priego de Córdoba (España), en el seno de una familia de clase media-baja, donde su padre se desempeñaba en ese pueblo como Secretario del Ayuntamiento. Estudió Derecho en la Universidad de Granada, graduándose a los 17 años, y doctorándose en Leyes en la Universidad de Madrid, en 1897. En 1899 fue designado Oficial Letrado del Consejo de Estado.

Alcalá-Zamora ingresó en el Partido Liberal Monárquico, liderado por el conde de Romamones, siendo en 1906, diputado por La Carolina (Jaén) y Subsecretario de Gobernación. Abandonó ese partido para ingresar en el demócrata bajo la dirección de Manuel García Prieto, durante cuyo gobierno, en 1917 ocupó el cargo de Ministro de Fomento y en 1922, el Ministerio de Guerra.

Fue profesor de Derecho Procesal, además de ejercer la profesión de abogado en forma independiente, y representó a su país en la Sociedad de las Naciones.

Durante la dictadura de Primo de Rivera  (1923-1930) fue un ferviente opositor, lo que le hizo variar su postura de sus primeros tiempos políticos, donde se había pronunciado a favor de la monarquía.

El 13 de abril de 1930, en un discurso que pronunció en el teatro Apolo, de Valencia, se manifestó a favor del sistema republicano conservador y burgués, sostenido por los sectores intelectuales, y en general, la clase media.

El 23 de mayo de 1930 fue elegido Presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, pronunciando un discurso titulado “La Constitución que precisa España” pocos días más tarde, donde ejerció su defensa del rol de la religión católica en el nuevo sistema republicano que debía instalarse, debiendo tener representación los miembros de la iglesia, en el Senado.

Líder del Partido Derecha Liberal Republicana, se unió a Miguel Maura, antes del Pacto de San Sebastián (17 de agosto de 1930) cuyo fin era derrocar la Monarquía, para representar juntos, a los republicanos conservadores. Como consecuencia de ese acuerdo (El Pacto de San Sebastián) se formó un Comité Ejecutivo, del que Alcalá-Zamora fue el elegido presidente.

El 12 de diciembre de 1930, los capitanes Galán y García Hernández, realizaron, adelantándose a lo planeado, un frustrado golpe de estado en Jaca, que si bien terminó con el fusilamiento de sus líderes, sentó las bases para la constitución de la Segunda República.

Algunos participantes del Pacto de San Sebastián lograron ocultarse o exiliarse, y otros, como Alcalá-Zamora fueron detenidos y sometidos a proceso. En marzo de 1931, se lo sentenció a seis meses y un día de prisión, pero luego se le otorgó la libertad condicional.

El rey veía tambalear su poder, y en las elecciones municipales celebradas el 12 de abril, los republicanos se impusieron en 41 de las 50 capitales provinciales. Alfonso XIII reconoció lo indiscutible del resultado electoral y se exilió voluntariamente de España.

El Comité Revolucionario, presidido por Alcalá-Zamora, asumió el gobierno provisional, proclamándose el 14 de abril de 1931, la Segunda República, que al día siguiente dio a conocer su plan de acción, basado en el incremento de las libertades tanto individuales, entre las que se incluía la de culto, y sindicales, y la reforma agraria. Por decreto del 27 de abril de 1931. se reemplazó la bandera española, bicolor, roja y gualda, por la tricolor, morada, roja y amarilla.

Sin embargo, el republicanismo conservador de Alcalá-Zamora, iba perdiendo poder, frente a la izquierda, liderada por Manuel Azaña, cuyos ideales cristalizaron en la Constitución de 1931.

Las diferencias respecto a la cuestión clerical, distanciaron aún más ambas tendencias, por lo que Alcalá-Zamora y Miguel Maura, reconocidos católicos, se alejaron de la dirección política, el 14 de octubre de 1931.

Sin embargo, por temor a que la escisión afectara la causa republicana, se le ofreció a Alcalá-Zamora la Presidencia de la Segunda República, siendo elegido el 2 de diciembre de ese mismo año, asumiendo el cargo el el día 11. El Primer Ministro, Manuel Azaña, pronto se convertiría en el principal obstáculo de su mandato.

Tardó, y fue criticado por ello, en firmar las leyes de secularización de la enseñanza (Ley de Congregaciones) y la del Tribunal de Garantías Constitucionales. En su obra “Los defectos de la Constitución de 1931” expuso los valores que lo separaban de Azaña, fundamentalmente el tema religioso.

Tras su renuncia, Azaña fue nuevamente elegido por Alcalá-Zamora, como Presidente del Consejo de Ministros, el 12 de junio de 1933, pero en septiembre nuevamente el Primer Ministro renunció, disolviendo Alcalá Zamora las Cortes Constituyentes.

En reemplazo de Azaña, fue elegido un partidario del mismo, que luego se inclinaría hacia la derecha, Alejandro Lerroux, y posteriormente, el 8 de octubre de 1933, fue designado Diego Martínez Barrio, con el mandato de organizar elecciones, que se realizaron el 29 de noviembre de ese año, donde CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) se impuso sobre la izquierda.

Las derechas ganaron ampliamente las elecciones del 29 de noviembre de 1933, las primeras de la Historia de España en que pudieron votar las mujeres. El radical Alejandro Lerroux formó gobierno por encargo del presidente y con la anuencia de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), dirigida por José María Gil-Robles.

Alcalá-Zamora se llevó mal con los radicales y sobre todo con la CEDA, ya que desconfiaba del espíritu democrático del partido de Gil-Robles, que, si bien se declaraba respetuoso con el orden establecido, no había jurado lealtad a la República. Por esta razón buscó siempre soluciones de compromiso, como el confuso gobierno del radical Ricardo Samper, que no gustaron a nadie.

En octubre de 1934 tuvo que volver a recurrir a Lerroux que formó gobierno con tres ministros de la CEDA, pero el estallido de la revolución de Asturias, su indecisión y el escándalo del «estraperlo» impidieron una acción de gobierno coherente.

Por otra parte, Alcalá-Zamora utilizó todos sus recursos para apartar a la CEDA del poder hasta que la crisis de gobierno de 9 de noviembre de 1935 le ofreció esta oportunidad. Nombró primer ministro a su amigo Manuel Portela Valladares, que presidió un interregno entre noviembre de 1935 y febrero de 1936. Su intención era crear una fuerza de centro entre la derecha radical-cedista y la izquierda social azañista.

El liberal centrista, Manuel Portela Valladares, fue nombrado entre noviembre de 1935 y febrero de 1936, Presidente del Gobierno con el fin de equilibrar la ideología de derecha de la CEDA con la izquierda radical de Azaña.

Alcalá-Zamora disolvió las Cortes, por estar constituidas mayoritariamente por cedistas y radicales, y en las elecciones de febrero de 1936, se impuso el Frente Popular.

Alcalá-Zamora fue sometido a juicio de la Cámara por su decisión de disolver las Cortes dos veces, en 1936 y previamente, las constituyentes, en 1931, que según mandato constitucional si esta situación se produjera (disolver dos veces las Cortes) de forma irregular, podría acarrear su destitución, lo que se produjo por 238 votos a favor, entre los cuales se contó la opinión expuesta a favor de la destitución, del socialista Indalecio Prieto. Solo 5 se pronunciaron a favor de su continuidad en el cargo. El 11 de mayo de 1936, su puesto fue ocupado por Manuel Azaña.

El inicio de la Guerra Civil le sorprendió en un viaje por las costas noruegas. Decidió no regresar a España cuando se enteró, según cuenta en sus memorias, reescritas durante el exilio, de que milicianos del Frente Popular habían entrado ilegalmente en su domicilio, robándole sus pertenencias, y saqueado asimismo su caja de seguridad (y al menos, otra propiedad de una de sus hijas) en el banco Crédit Lyonnais en Madrid, llevándose el manuscrito de sus memorias, parte del cual fue publicado (con cortes de la censura) en la prensa republicana durante la guerra y comentado por Manuel Azaña en sus Memorias.

Fijó su residencia en Francia, donde le sorprendió la Segunda Guerra Mundial. Después de múltiples penalidades, debido a la ocupación alemana y a la actitud colaboracionista del gobierno de Vichy, salió de Francia y tras un penoso viaje de 441 días en barco llegó a Argentina en enero de 1942, donde vivió de sus libros, artículos y conferencias.

No quiso volver a España durante la dictadura franquista, aunque, al parecer, se le hizo algún ofrecimiento, ya que un hijo suyo estaba casado con una hija del general Queipo de Llano, uno de los protagonistas de la sublevación y a que Niceto Alcalá-Zamora era un republicano católico reconocido. Su cadáver fue repatriado a España en 1979 y enterrado en el cementerio de la Almudena de Madrid.

Para más información sobre Niceto Alcalá Zamora y el papel que jugó en la proclamación de la República, podéis ver estos videos.

Noticiario de British Pathé, informando de la salida de España del rey Alfonso XIII y de la proclamación de la República.

Disertación de Alcalá-Zamora en 1932 para el “Archivo de la Palabra” del Centro de Estudios Históricos.





Personajes ilustres de nuestra historia: Juan Sebastián Elcano

15 06 2011

Juan Sebastián Elcano nació en Guetaria (Guipúzcoa), en 1476, siendo hijo de Catalina del Puerto y de Juan Domingo Elcano. Desde muy joven, se enroló en barcos pesqueros y comerciales, por lo que adquirió gran experiencia marinera. En 1509 formó parte en la expedición militar contra Argel que fue dirigida por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros. Al regreso de la misma, se estableció en Sevilla.

En 1518 conoció al navegante portugués Magallanes, que preparaba una expedición al servicio de España para buscar la ruta a las Indias navegando hacia el Oeste. Elcano se enroló en la expedición, que partió de Sanlúcar de Barrameda en 1519 y exploró el Río de la Plata y la Patagonia; allí ayudó Elcano a sofocar un primer motín, pero participó en un segundo intento contra Magallanes, el cual le perdonó la vida, sea por no hallarle culpable o por considerarle imprescindible para continuar el viaje (1520).

Con Elcano reducido a un papel secundario, la expedición descubrió el paso del Atlántico al Pacífico por el sur del continente americano, así como las islas Marianas y las Filipinas. Cuando Magallanes murió en un combate con los indígenas de las isla filipina de Mactam (1521) la expedición quedó bajo el mando, sucesivamente, de varios de sus capitanes que se disputaban el poder, mientras continuaban explorando las islas, entablando relaciones con los jefes locales y buscando denodadamente la ruta a las Molucas.

Finalmente, un triunvirato encabezado por Elcano se hizo con el mando de lo que quedaba de la flota, argumentando que los jefes portugueses (incluido Magallanes) habían eludido a propósito las Molucas para no perjudicar a Portugal, que poseía el lucrativo monopolio del comercio de las especias navegando hasta aquellas islas alrededor de África y a través del océano Índico (1521).

Tras alcanzar las Molucas y establecer tratados con los príncipes nativos, adquirieron un cargamento de especias y se dispusieron a regresar. Sin embargo, una avería en una de las dos naos que quedaban hizo que la expedición se separara: la nao averiada se quedaría en las Molucas hasta su reparación y regresaría a tierras españolas de América cruzando el Pacífico; mientras que Elcano regresaría con la nao Victoria a la Península por la ruta portuguesa.

Este último viaje fue una hazaña difícil y peligrosa, pues a las dificultades propiamente marítimas (como la de doblar el cabo de Buena Esperanza) se añadía la necesidad de cruzar el Índico y bordear el continente africano sin hacer escalas, por miedo a ser capturados por los portugueses, que ya habían enviado una flota para hacer fracasar el empeño de Magallanes.

Elcano consiguió dominar la impaciencia de la tripulación, ansiosa de bajar a tierra desde que pasaran ante las costas de Mozambique; pero la falta de víveres le obligó finalmente a repostar en las islas de Cabo Verde, donde varios tripulantes fueron apresados por el gobernador portugués y el resto hubo de huir apresuradamente. Allí descubrió Elcano que en su cuenta del tiempo llevaban un día de menos, consecuencia de haber dado una vuelta completa al mundo. Por fin, la expedición llegó a Sanlúcar de Barrameda en 1522, con sólo 18 hombres de los 265 que habían partido de allí mismo tres años antes.

El rey Carlos I de España le concedió una renta anual de 500 ducados en oro y, como escudo, una esfera del mundo con la leyenda en latín: Primus circumdedisti me (“El primero que me dio la vuelta”).

El viaje de Magallanes y Elcano constituyó un éxito, tanto desde el punto de vista geográfico (pues confirmaba experimentalmente la esfericidad de la Tierra) como económico (ya que la venta de las mercancías en Amberes sufragó sobradamente los costes de la expedición).

Las expectativas de negocio así abiertas hicieron que se fundara en La Coruña una nueva Casa de Contratación destinada a especializarse en el comercio de las especias. Desde allí salió una segunda expedición, costeada por los Fugger y mandada por Loaisa (un aristócrata, para evitar nuevos problemas de insubordinación); Elcano viajaba, a pesar de sus protestas, como piloto mayor. Pero aquella expedición, que salió de La Coruña en 1525, fracasó por la muerte de Loaisa y de Elcano sucesivamente (1526).

El buque escuela de la Armada Española Juan Sebastián Elcano lleva su nombre, en honor de su destacado papel en la primera circunnavegación de la Tierra.

Para más información sobre la expedición de Magallanes y Elcano, podéis ver este video.