Personajes ilustres de nuestra historia: Cipriano Mera Sanz

27 05 2011

Desde su nacimiento en Madrid, el 4 de noviembre de 1897, Cipriano Mera Sanz siguió los pasos de su padre, obrero de la construcción y militante de la Asociación de Albañiles El Trabajo, de UGT. A los 11 años, con una mínima instrucción, empezó a trabajar ayudando en las obras y, cuando no había trabajo, haciendo de cazador furtivo, tarea en la que su padre era un experto. Su bautismo anarquista se produjo al entrar en contacto con grupos violentos como el que perpetró el asesinato del presidente del gobierno Eduardo Dato. No fue, pues, Mera, uno de aquellos anarquistas naturistas y vegetarianos que leían La Revista Blanca y creían en el futuro del esperanto. Era, desde que dejó la UGT para abrazar el anarcosindicalismo, un hombre de acción que no rehuía ni la clandestinidad ni la violencia. Participó en diversas conjuras contra Primo de Rivera, todas fallidas, pero al caer la dictadura, su prestigio, que había pasado intacto de la UGT a la CNT, lo convirtió en presidente del Ramo de la construcción de Madrid.

Detrás del andamio, con Durruti y otros, formó parte de las milicias o grupos de choque que, con el nombre de Grupos de Defensa Confederal, hacían a la luz del día lo que la FAI remataba por la noche. Desde 1933 fue miembro del Comité Revolucionario que tantos quebraderos de cabeza produjo a la República. Y esa política violenta, revolucionaria, que le llevó a la cárcel, empezó a devorar al albañil que nunca quiso dejar de ser.

En el verano de 1936, la huelga de la construcción había paralizado a más de cien mil hombres. A primeros de julio, Cipriano Mera fue encarcelado junto con otros delegados del Comité de Huelga de la construcción. La huelga de la construcción proseguía el 18 de julio, al estallar la guerra civil.

El domingo 19, Mera fue liberado de la Cárcel Modelo de Madrid y tras participar en la derrota de los sublevados del Cuartel de la Montaña en Madrid, rápidamente organizó, junto a David Antona, una columna anarquista que se unió a la del teniente coronel republicano Ildefonso Puigdendolas, que el 21 de julio tomaron Alcalá de Henares y al día siguiente la ciudad de Guadalajara. La columna anarquista de Mera se separó entonces hacia Sacedón y la provincia de Cuenca, ocupando la capital, Cuenca, que se hallaba sublevada y en manos de la Guardia Civil. Sus soldados le apodaron El Viejo, porque tenía 40 años y mandaba sobre jóvenes.

Más tarde, tras la creación del Ejército Popular Republicano, la columna de Mera se transformó en la 14ª División, de la que fue nombrado comandante. Esta división intervino fundamentalmente en la defensa de Madrid en noviembre de 1936 y en las batallas de Guadalajara (marzo de 1937), que ganó a los italianos, y la de Teruel, en diciembre del mismo año.

En 1938, ya ascendido a teniente coronel, emplazó su cuartel general en Alcohete (Guadalajara), lugar cercano a la villa de Horche y desde donde protegía todo el sector oriental de la Capital. Fue jefe del IV Cuerpo de Ejército.

Cipriano Mera apoyó el golpe de Estado del coronel Casado el 5 de marzo de 1939, formación del Consejo Nacional de Defensa. Aunque el gobierno de Negrín abandonó España el 6 de marzo, la situación del recién formado Consejo Nacional de Defensa era crítica en Madrid durante los días 7, 8 y 9 ante la reacción de parte de los tres Cuerpos de Ejército (dominados por el PCE) que defendían la capital.

Pero entonces Mera lanzó su División desde Guadalajara y logró salvar al Consejo después de una serie de encarnizados combates por las carreteras de acceso y las mismas calles de Madrid. Hay quien piensa que, aplastando toda forma de resistencia militar, la actitud del Consejo Nacional de Defensa favoreció al bando franquista, que pudo así entrar más facilmente en Madrid, encarcelando y fusilando a muchos republicanos.

Ocupado Madrid por los franquistas, Mera se trasladó a Valencia, exiliándose en Orán donde fue internado en un campo de concentración. Una vez liberado, marchó al Marruecos francés donde se ganó la vida como peón de la construcción. Tras la caída de Francia en manos de los nazis, las autoridades franquistas solicitaron la entrega de los refugiados españoles en territorio francés. En febrero de 1942, Cipriano Mera fue entregado por el Gobierno de Vichy a las autoridades franquistas. Condenado a muerte, la pena le fue conmutada por treinta años de prisión.

Tras un indulto en 1946, se exilió en Francia, donde retornó al activismo anarquista y trabajó como albañil hasta su muerte en un hospital de Saint Cloud en 1975.

Escribió un libro de memorias titulado: “Guerra, exilio y cárcel de un anarcosindicalista”.

Para más información sobre la vida de Cipriano Mera, podéis ver esta interesante película documental: “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera”.

1. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (1 de 11):

2. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (2 de 11):

3. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (3 de 11):

4. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (4 de 11):

5. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (5 de 11):

6. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (6 de 11):

7. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (7 de 11):

8. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (8 de 11):

9. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (9 de 11):

10. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (10 de 11):

11. “Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera” (11 de 11):


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