Personajes ilustres de nuestra historia: Juan Martín Díez, “El Empecinado”

24 05 2011

Juan Martín Díez, “El Empecinado”, nació el 5 de septiembre de 1775 en Castrillo de Duero (Valladolid). Hijo de un próspero campesino, fue labrador (y se conserva su casa en su localidad). A los naturales de Castrillo se les llamaba con el mote de “empecinados”, por un arroyo, llamado Botijas, lleno de pecina (el cieno verde de aguas en descomposición) que atraviesa el pueblo y se cree que de ahí le venga el apodo a este personaje. Desde muy joven tuvo vocación militar. A los 18 años se enroló en la campaña del Rosellón (Guerra de la Convención, de 1793 a 1795). Esos dos años que duró la contienda fueron para él un buen aprendizaje en el arte de la guerra, además de ser el comienzo de su animadversión hacia los franceses.

En 1796 se casó con Catalina de la Fuente, natural de Fuentecén (Burgos) y en este pueblo se instaló como labriego hasta la ocupación de España por el ejército de Napoleón en 1808, suceso que le decidió a combatir a los invasores. Se cuenta que la decisión la tomó a raíz de un hecho sucedido en su pueblo: una muchacha fue violada por un soldado francés al que Juan Martín dio muerte después.

A partir de este suceso, organizó una partida de guerrilleros compuesta por amigos y miembros de su propia familia. Al principio, su lugar de acción estaba en la ruta entre Madrid y Burgos. Más tarde, combatió con el ejército español en los inicios de la Guerra de la Independencia Española: en el puente de Cabezón de Pisuerga (Valladolid) el 12 de junio de 1808; y en Medina de Rioseco (Valladolid), batalla que se libró el 14 de julio de ese mismo año. Fueron estas batallas perdidas y en campo abierto las que le hicieron pensar que obtendría mejores resultados con el sistema de guerrillas y así comenzó con éxito sus acciones bélicas en Aranda de Duero, Sepúlveda, Pedraza y toda la cuenca del río Duero.

En 1809 fue nombrado capitán de caballería. En la primavera de ese mismo año su campo de acción se extendía por las sierras de Gredos, Ávila y Salamanca, para seguir después por las provincias de Cuenca y Guadalajara.

El cometido principal de estas guerrillas era dañar las líneas de comunicación y suministro del ejército francés, interceptando correos y mensajes del enemigo y apresando convoyes de víveres, dinero, armas, etc. El daño que se hizo al ejército de Napoleón fue considerable, de tal manera que nombraron al general Joseph Leopold Hugo como «perseguidor en exclusiva» del Empecinado y sus gentes. El general francés, después de intentar su captura sin conseguirlo, optó por detener a la madre del guerrillero y algún familiar más. La reacción de Juan Martín fue endurecer las acciones bélicas y amenazar con el fusilamiento de 100 soldados franceses prisioneros. La madre y los demás fueron puestos en libertad.

En 1810 tuvo que refugiarse en el castillo de la ciudad salmantina de Ciudad Rodrigo (hoy es Parador de Turismo), al que pusieron sitio los soldados franceses.

En 1811 estuvo al mando del regimiento de húsares de Guadalajara y contaba en ese momento con una partida de unos 6.000 hombres.

En 1813, el 22 de mayo, ayudó en la defensa de la ciudad de Alcalá de Henares y en el puente de Zulema, sobre el río Henares, venció a un grupo de franceses que le doblaban en número. Más tarde, Fernando VII daría su consentimiento para que la ciudad de Alcalá levantara una pirámide conmemorativa de esta victoria. Pero, en 1823, este mismo rey ordenó su destrucción por ser símbolo de un “liberal”; en 1879 los alcalaínos volvieron a levantar otro monumento al Empecinado, al que percibían como su liberador. Dicho monumento ha llegado hasta nuestros días.

En 1814, Juan Martín fue ascendido a Mariscal de Campo, y se ganó el derecho a firmar como El Empecinado de forma oficial.

Durante el denominado período de los Cien Días (entre el regreso de Napoleón de su destierro en Elba y su derrota en Waterloo y segunda abdicación), El Empecinado se mantuvo al mando de diferentes fuerzas situadas en los Pirineos, entre ellas, las compañías del Regimiento Infantería Burgos nº2 desplegadas en el Valle de Broto (Huesca), localidad donde residía en julio de 1814.

Cuando el rey Fernando VII regresó a España y restauró el absolutismo en 1814, tomó medidas contra los que consideraba enemigos liberales, entre otros el Empecinado, que fue desterrado a Valladolid. En 1820 tuvo lugar el pronunciamiento del militar Rafael de Riego y el Empecinado volvió a las armas, pero esta vez contra las tropas realistas de Fernando VII. Durante el trienio liberal, fue nombrado gobernador militar de Zamora y finalmente, Capitán General.

En 1823 acabó el régimen liberal. Juan Martín marchó entonces al destierro en Portugal. Decretada la amnistía el 1 de mayo de 1824, pidió un permiso para regresar sin peligro, permiso que le fue concedido. Pero Fernando VII no estaba dispuesto a respetar el decreto de amnistía y el 23 de mayo ordenó la ejecución de El Empecinado.

Cuando volvía el Empecinado a su tierra con 60 de sus hombres que le habían acompañado como escolta a Portugal, fue detenido en la localidad de Olmos de Peñafiel junto con sus compañeros por los Voluntarios Realistas de la comarca. Llevados los presos a Nava de Roa, fueron entregados al alcalde de Roa, Gregorio González Arranz, que lo trasladó a esta localidad. Al llegar, el populacho, sin haber recibido orden de superior alguno, había montado en la Plaza Mayor un tablado y el preso fue subido allí, donde fue insultado y apedreado. Fue encerrado con sus compañeros en un antiguo torreón. La causa debería haber sido llevada a la Real Chancillería de Valladolid, donde el militar liberal Leopoldo O’Donnell habría conseguido que fuese juzgado con benevolencia, pero el corregidor de la comarca Domingo Fuentenebro, enemigo personal del preso, dio parte al rey, que lo nombró comisionado regio para formar la causa en Roa, que quedó concluida el día 20 de abril de 1825. La ejecución se llevó a cabo el 20 de agosto de 1825. Murió ahorcado en lugar de ser fusilado.

Para más información sobre la actuación de la guerrilla durante la Guerra de la Independencia, podéis ver este video. Haced click sobre el enlace.

LOS GUERRILLEROS

Para más información sobre la figura de Juan Martín Díez, podéis escuchar el programa que le dedicó Juan Antonio Cebrián en “La rosa de los vientos”.

1. Juan Martín Díez, “El Empecinado” (1 de 3):

2. Juan Martín Díez, “El Empecinado” (2 de 3):

3. Juan Martín Díez, “El Empecinado” (3 de 3):


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