Personajes ilustres de nuestra historia: Daoíz y Velarde

23 05 2011

Luis Daoíz nació en Sevilla en el seno de una familia de la aristocracia, el 10 de febrero de 1767. Su padre solicitó su incorporación en el ejército en 1782, cuando tenía 15 años, tras cursar estudios en el colegio de los jesuitas de su ciudad natal. Por aquella época el cuerpo de artillería era muy elitista y sólo permitían el acceso al mismo a personas de linaje noble. Luis Daoíz ingresó como cadete en el Real Colegio de Artillería de Segovia, situado en el Alcázar de dicha ciudad, el 10 de febrero de dicho año. Su estancia en el Colegio de Artillería se prolongó hasta el 9 de febrero de 1787, en la que demostró ser un buen estudiante y destacó de manera especial en la esgrima de sable y de espada, obteniendo la graduación de alférez. Su primer destino fue en el batallón del Real Regimiento de Artillería instalado en el Puerto de Santa María.

Luis Daoíz tuvo su primera experiencia de combate en el norte de África (Ceuta, 1790; Orán, 1791). Después, participó en la guerra contra la Convención (Rosellón, 1793-94). Estuvo prisionero en Francia en 1794-96; y luego sirvió como artillero de la Armada, participando en la defensa de Cádiz y en dos viajes a América. Capitán desde 1800, estaba destinado desde comienzos de 1808 en el Parque de Artillería de Madrid.

Pedro Velarde nació el 19 de octubre de 1779 en Muriedas, en el Valle de Camargo (Cantabria), en la casona-palacio de los Velarde. El 16 de octubre de 1793, a los 14 años, ingresó como cadete en el Real Colegio de Artillería de Segovia. Terminó sus estudios como número 2 de su promoción y recibió un ascenso al grado de subteniente el 11 de enero de 1799. En 1801 fue destinado al ejército que operaba en Portugal. El 12 de julio de 1802 ascendió al grado de teniente y el 6 de abril de 1804 al de capitán. El 1 de agosto de ese mismo año entró como profesor de la Academia en la que había estudiado.

Velarde era un auténtico experto en la medición de la velocidad de los proyectiles. Permaneció como profesor hasta el 1 de agosto de 1806, fecha en la que fue nombrado Secretario de la Junta Superior Económica del Cuerpo de Artillería, por lo que tuvo que trasladarse a residir a Madrid por estar allí ubicado el Estado Mayor, cargo que le permitía disponer de mucha información.

En Madrid ambos pudieron presenciar la llegada de las tropas francesas a la ciudad a finales de abril de 1808 al mando de Joaquín Murat, que en aquel momento eran consideradas aliadas, pues debían colaborar con los españoles en la guerra contra Portugal. La presencia de gran número de soldados franceses en la ciudad produjo varios incidentes, por lo que la Junta de Madrid y las autoridades militares españolas negociaron con las autoridades francesas que los soldados no molestaran a los vecinos y los tranquilizaran asegurando que los miembros del ejército francés eran aliados. Fernando de la Vera, gobernador militar de Madrid, dio la orden de que las tropas españolas debían mantenerse en sus cuarteles para evitar altercados con las tropas francesas.

Viendo el cariz que tomaba la presencia de los franceses en España, que ocupaban las plazas fuertes y las grandes poblaciones por las que iban pasando, Luis Daoíz planeó con Pedro Velarde un alzamiento general, que fracasó por no contar con el apoyo del gobierno. Tras algunos incidentes ocurridos entre soldados franceses y vecinos el día 1 de mayo, Murat ordenó el 2 de mayo a sus tropas salir de los cuarteles y ocupar los principales puestos, palacios y cuarteles de la ciudad para controlarla plenamente.

Cuando se produjeron los primeros ataques de los soldados imperiales contra el pueblo madrileño, Luis Daoíz se encontraba al mando del Parque de Artillería de Monteleón, con cuatro oficiales, tres suboficiales y 10 soldados como única guarnición. En el cuartel se hallaba un destacamento de 80 soldados franceses enviados por Murat para comprobar que no se fabricara más munición de la habitual.

Por su parte, el capitán Pedro Velarde consiguió que el coronel de un cuartel de Voluntarios del Estado le entregara el mando de la 3ª compañía del 2º batallón, con 33 hombres y 2 oficiales, y acude con ellos al parque de artillería. Velarde logró la rendición de la unidad francesa que se encontraba en el parque y abrió las puertas a los paisanos que se movían por las inmediaciones gritando proclamas contra los franceses.

Tras una tensa conversación entre Daoíz y Velarde, el primero se debatió entre obedecer las órdenes de acuartelarse y las demandas de su compañero de luchar contra los franceses, y ambos optaron por proveer de armas al pueblo y aprestarse a la defensa del parque.

Velarde organizó la defensa del parque con unos 120 paisanos y los soldados de infantería y artillería, distribuidos en secciones al mando de oficiales. Daoíz se situó en la puerta del parque dirigiendo una batería de cuatro cañones, municionados con botes de metralla, y manejada por oficiales y paisanos. Gracias a la disposición de dicha batería lograron frenar las diferentes cargas de la infantería francesa, causándoles cuantiosas bajas, la cual pretendía tomar el parque por las aledañas calles de Fuencarral y San Bernardo.

La lucha en este cuartel duró unas tres horas. Pero combatían frente a fuerzas diez veces superiores y las municiones empezaron a escasear. Murat envió al general Joseph Lagrange para vencer la resistencia del parque con tropas de caballería e infantería reforzadas con cuatro cañones, pero fueron rechazadas nuevamente por la batería de la puerta del parque y las descargas de fusilería de los soldados y los paisanos situados en los muros, dirigidos por Velarde. Lagrange llegó a reunir 2.000 infantes para el asalto definitivo al parque.

Aunque herido en un muslo, Daoíz intentó seguir la defensa del parque, por lo que recibió varias heridas de bayoneta cuando luchaba con su sable junto a los cañones de la entrada. Daoíz fue trasladado extremadamente grave a su casa por algunos soldados, donde falleció ese mismo día. Los oficiales Pedro Velarde y el teniente Jacinto Ruiz, que le acompañaron en la lucha, también murieron en la defensa: el cántabro Velarde allí mismo y Ruiz unos meses más tarde en Extremadura a consecuencia de las heridas que recibió. Daoíz fue enterrado en la iglesia de San Martín esa misma noche junto a Velarde y otros soldados españoles.

El 2 de mayo de 1814, los restos de Luis Daoíz fueron trasladados, junto con los de Velarde, a la colegiata de San Isidro el Real, como homenaje a su sacrificio. Hoy día reposa en el Monumento a los héroes del Dos de Mayo que en su honor se erigió en 1840 en el Paseo del Prado de Madrid.

Para más información sobre los hechos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, podéis ver el documental realizado por Telemadrid para conmemorar el Segundo Centenario.

1. El 2 de mayo de 1808. Los héroes olvidados (1 de 5):


2. El 2 de mayo de 1808. Los héroes olvidados (2 de 5):


3. El 2 de mayo de 1808. Los héroes olvidados (3 de 5):


4. El 2 de mayo de 1808. Los héroes olvidados (4 de 5):


5. El 2 de mayo de 1808. Los héroes olvidados (5 de 5):



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