Personajes ilustres de nuestra historia: Álvaro de Bazán

22 05 2011

Álvaro de Bazán nació el 15 de diciembre de 1526 en el mismo centro de la ciudad de Granada, en la confluencia de la calles Reyes Católicos y Gran Vía, donde se abre la Plaza de Isabel la Católica. Su abuelo sirvió en la Guerra de Granada con los Reyes Católicos y su padre fue marino al servicio de Carlos I. Estos obtuvieron de la monarquía la concesión de los señoríos del Viso del Puerto y de Santa Cruz de Mudela, que pasaron a pertenecer a don Álvaro. Álvaro de Bazán era hijo de un marino de prestigio, de igual nombre y conocido como Don Álvaro «el Viejo», que llegó a ser Capitán General de las Galeras de España y de doña Ana Guzmán, hija del conde de Teba y marqués de Ardales. Con 2 años de edad, Carlos V le hizo merced del hábito de Santiago, expresión de la predilección del emperador por su padre. Su ayo fue Pedro González de Simancas, que le proporcionó una instrucción humanística muy esmerada y le hizo tener en gran estima a poetas y humanistas, a los que siempre protegió y de los que fue mecenas.

La empresa más sonada de su etapa juvenil se produjo en 1544 cuando, estando embarcado en la escuadra de galeras de su padre, participó por primera vez en un combate naval, en aguas de Galicia, contra una formación francesa de corsarios que fue derrotada.

Su primera acción de madurez se produjo cuando en junio de 1566 recibe información de que dos naves inglesas, que transportaban armas para los moros de Fez, estaban fondeadas al abrigo de cabo Agüer o Alguer y de su castillo. Don Alvaro se dirigió allí con sus naves y rindió a los barcos ingleses, tomó 60 cañones e incendió 7 carabelas armadas, destinadas a actuar contra los pesqueros españoles.

La política africana iniciada por los Reyes Católicos, no tuvo continuidad, durante el reinado de Carlos V, si exceptuamos la conquista de Túnez, en 1532. Durante el asedio el pirata Barbarroja consiguió huir y continuar la guerra marítima contra España, aliándose con la Sublime Puerta. El intento de tomar Argel terminó en un sonoro fracaso.

Cuando Felipe II accedió al trono en 1556 la situación era muy grave para la monarquía hispánica, ya que los ataques de la armada otomana y las incursiones de los corsarios de Argel y Trípoli, hacían que en las costas del sureste español se viviera en continua zozobra. La paz de Chateau-Cambresis permitió a Felipe II dedicar más atención a este grave problema.

El primer acto de la nueva etapa , en la que participó Bazán, al mando de García de Toledo, fue la reconquista del peñón de Vélez de la Gomera. La desembocadura del río Martín, en las proximidades de Tetuán, fue el siguiente refugio pirático a inutilizar, misión que se encomendó a D. Alvaro Bazán, quien al mando de una pequeña flota, que remolcaba unas barcazas cargadas de piedra y mortero, a las que se hundió en el río, quedando cegado el acceso a la zona de abrigo, en donde quedaron embotelladas varias naves enemigas.

En 1568 se nombró a Bazán “Capitán General de las Galeras de Nápoles”. En poco tiempo limpió aquellas aguas de piratas y construyó una poderosa escuadra de 38 galeras, participando en varios hechos navales.

El 7 de octubre de 1571, al mando de la 4ª flota de galeras, (integrada por 30 navíos) participó en la batalla de Lepanto, siendo su ayuda decisiva para la victoria. Los vítores y las ovaciones hacia su persona y sus hazañas se sucedieronn a lo largo y ancho de la geografía española. Don Álvaro de Bazán es ya una leyenda y por ello recibió otro título, el de Marqués de Santa Cruz.

Pero su hazaña más sonada tuvo lugar en Portugal en el año 1582. El reino de Portugal se había unido al de España bajo la mano de Felipe II. Uno de los opositores a la anexión, Felipe Strozzi, dirigió una operación para “liberar” al país luso de la influencia española. El encargado de contrarrestar tal acto es el Marqués de Santa Cruz, en un combate que tuvo lugar el 26 de julio de 1582 en la Isla Terceira (Azores). Nuestro capitán, que dirigió sus 28 navíos contra los 60 de Filippo Strozzi, logró una victoria que sirvió para sofocar el movimiento independentista y para que el Reino de Portugal permaneciese bajo la tutela de Felipe II durante muchos años.

Pero los ataques de los corsarios británicos y franceses se sucedían con demasiada frecuencia. Fue por ello por lo que Don Álvaro instigó al rey prudente a crear una armada de escarmiento para los enemigos de España. Don Álvaro acabó de convencer al rey argumentando que la reina Isabel I de Inglaterra era protestante y que luchaba en contra del catolicismo. Felipe II, un ferviente católico, vio en ello la razón suficiente como para enviar la flota más poderosa jamás vista hasta entonces.

Don Álvaro empezó a trabajar en ello con ímpetu y alegría, pero tras casi tres años de trabajo unas fiebres se cebaron con él acabando con su vida el 9 de febrero de 1588. El mando de la Armada Invencible recaería sobre Alonso de Guzmán, Duque de Medina Sidonia. Este hombre trabajó tanto como pudo pero la mala suerte influyó en su destino, siendo la campaña un fracaso.

Las fragatas más modernas de la Armada española pertenecen a una clase que ha sido denominada “Álvaro de Bazán” en honor al célebre marino español del siglo XVI.

Para más información sobre la Armada Invencible, podéis ver este interesante documental:

1. La Armada Invencible (1 de 4):

2. La Armada Invencible (2 de 4):

3. La Armada Invencible (3 de 4):

4. La Armada Invencible (4 de 4):

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