Personajes ilustres de nuestra historia: Francisco Jiménez de Cisneros

21 05 2011

Francisco Jiménez de Cisneros nació en Torrelaguna, Madrid, en 1436, hijo de hidalgos pobres. Posiblemente fue enviado a la cercana villa de Alcalá de Henares en su adolescencia a hacer estudios de gramática; los continuó en el Colegio Mayor de San Bartolomé en Salamanca; de allí pasó a Roma en donde fue ordenado sacerdote. Tras el fallecimiento de su padre regresó a España y consigue el arciprestazgo de Uceda, enfrentándose con el arzobispo de Toledo, lo que significó el encarcelamiento de don Gonzalo por el arzobispo Carrillo durante algunos años. A pesar de su reclusión, Cisneros no renunció a su cargo, en el que fue mantenido por el cardenal Gónzalez de Mendoza, aunque el encierro debió de durar poco tiempo según se deduce en algunas biografías, pues poco después, en 1478, Cisneros era capellán mayor de la catedral de Sigüenza.

Sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a entrar en la orden de los franciscanos; fue entonces cuando sustituyó su nombre de Gonzalo por el de Francisco en honor a San Francisco de Asís. Se encerró en el convento de la Salceda y durante siete años llevó una vida monacal.

De allí lo sacó la Reina Isabel (Isabel la Católica) en el año 1492, tras convencerle de que aceptara ser su confesor, siguiendo los consejos del entonces arzobispo de Toledo, el cardenal González de Mendoza, primer protector de Cisneros.

Fue nombrado provincial de la orden franciscana y acometió en ella una profunda reforma; más tarde reformó el clero secular.

A la muerte del cardenal Mendoza en 1495, fue nombrado arzobispo de Toledo, lo que en la Baja Edad Media era ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España.

La ideología reformista de Cisneros le permitirá realizar una interesante labor pastoral en la provincia de Toledo, convocando varios sínodos diocesanos y recibiendo la orden del papa Alejandro VI de reformar los religiosos hispanos al ser nombrado visitador de los franciscanos (1496) y de las órdenes mendicantes (1499).

Por estas fechas, Cisneros contaba con el total apoyo de los reyes por lo que le fue encomendada una importante misión: evangelizar a los musulmanes del recién conquistado reino de Granada. Los métodos represivos empleados por el cardenal cumplieron su objetivo ya que fueron varios miles los musulmanes que recibieron el agua del bautismo, convirtiéndose en cristianos.

Don Francisco abandonó paulatinamente la labor pastoral para dedicarse a los asuntos políticos, espoleado por la complicada situación que vivía Castilla tras el fallecimiento de la reina Isabel en 1504. Juana heredaba la corona castellana según el testamento real, en el que se incluía una cláusula por la que Juana debía ceder sus derechos a su padre, Fernando el Católico, en caso de trastornos mentales.

Esta situación provocaba una enorme tensión ya que el país se dividía en dos bandos: los partidarios del Católico y los que veían en Felipe, el esposo de Juana, la solución a sus problemas. La solución temporal llegó con la retirada de Fernando a sus estados de Aragón y el acceso de Felipe a la corona, solución transitoria ya que Felipe fallecía en el mes de septiembre de 1506 de manera repentina.

Cisneros se erigió desde ese momento en el regente de Castilla con dos objetivos muy claros en su política: el inmediato regreso de Fernando a Castilla y el mantenimiento del orden nobiliario, encaminados ambos al fortalecimiento del poder real. El regreso del rey católico a Castilla benefició a Cisneros que consiguió el cardenalato en 1507 gracias al apoyo real. Su participación en episodios militares se incrementó en estas fechas ya que se ofreció en ayuda del rey para las campañas de Africa, llegando a intervenir personalmente en la campaña de conquista de Orán, plaza que pasó a depender del arzobispado de Toledo. Su papel en la política castellana se afianzó al obtener el cargo de Inquisidor General, una de las piezas clave en la política del momento al tener bajo su mando al temido y respetado Santo Oficio.

En 1516 falleció Fernando el Católico y Cisneros volvió a ser nombrado regente de Castilla mientras el hijo natural de Fernando, Alonso, era nombrado regente de Aragón. Quizá sean estos momentos los más difíciles de su carrera ya que se tuvo que enfrentar a diversas sublevaciones nobiliarias, aprovechando el “vacío de poder”, con el fin de recuperar sus privilegios perdidos durante el reinado de Isabel.

Para evitar conflictos decidió organizar una milicia urbana que recibió el nombre de Gente de la Ordenanza. Fueron estas las tropas que, según cuenta la leyenda, mostró a sus enemigos al mismo tiempo que manifestaba: “Estos son mis poderes” cuando los nobles preguntaban al cardenal que en que basaba su legitimidad.

Cierta la leyenda o no, lo que debemos considerar es el deseo de Cisneros de mantener su política centralista y de fortalecimiento del poder real, objetivo que consiguió con creces. A esta revuelta interna se sumaron los intentos de los colaboradores flamencos del rey Carlos I por intervenir en la política castellana así como graves conflictos exteriores: los deseos por parte de Francia de tomar Navarra y las presiones de los corsarios berberiscos en el norte de Africa.

Las soluciones aportadas por Cisneros siempre resultaron satisfactorias, desempeñando un papel fundamental en estos turbios años.

El cardenal falleció en Roa (Burgos) el 8 de noviembre de 1517, cuando iba al encuentro del nuevo monarca, Carlos I. La muerte del eminente político le sirvió para no recibir la humillación que tenían preparada los colaboradores flamencos: su inminente renuncia a todos sus cargos, poco elegante manera de agradecer los desvelos de don Francisco por mantener el control del país.

La faceta de gobernante de Cisneros no oculta una de sus más importantes empresas: la fundación de la Universidad Complutense en Alcalá de Henares en 1507 con una orientación pedagógica más renovadora, contando con la inestimable participación de Antonio de Nebrija entre los profesores.

Para más información sobre la Inquisición española, podéis ver este magnífico documental de la BBC y Discovery Channel.

1. “La Inquisición Española: La verdad brutal” (1 de 5):


2. “La Inquisición Española: La verdad brutal” (2 de 5):


3. “La Inquisición Española: La verdad brutal” (3 de 5):


4. “La Inquisición Española: La verdad brutal” (4 de 5):


5. “La Inquisición Española: La verdad brutal” (5 de 5):



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