Personajes ilustres de nuestra historia: Pablo Sarasate

13 05 2011

Martín Melitón Sarasate y Navascués nació el 10 de Marzo de 1844, día de San Melitón, en Pamplona. Su padre era Miguel Sarasate Juanena y su madre, Francisca Javiera Navascués Oacharena. También tuvieron otras tres hijas: Micaela, Francisca y María.

Pablo Sarasate

Precoz e hijo de padres que supieron calibrar el futuro de su hijo, Pablo tomó lecciones y tocó el violín desde muy temprana edad (su primer concierto fue a los 7 años en La Coruña) para sorpresa de todos.

Estudió en Santiago de Compostela entre 1846-1849 con José Courtier , primer violín de la Catedral y profesor de la Escuela de Música de Santiago de Compostela.

Pensionado por su provincia natal, ingresó en el Conservatorio de París bajo la tutela de Jean-Delfin Alard en 1856. Ganó premios, destacó en sus lecciones y, en seguida, fue premiado y reconocido como el gran concertista que fue.

El rápido éxito que obtuvo como ejecutante le hizo abandonar sus estudios de armonía y composición. Viajó por toda Europa dando conciertos. También fueron frecuentes sus desplazamientos a América del Norte y Sudamérica. Según la prensa de la época, sus conciertos y recitales fueron memorables. Fue poseedor de dos violines Stradivarius: uno regalado por la reina Isabel II de España y adquirido a Jean Baptiste Vuillaume, y otro comprado a Gand y Bernardel.

Su formación musical y el espíritu de triunfo lo mantuvieron activo hasta su muerte. Según las críticas y crónicas de la época, su fuerza radicaba más en la sutileza de interpretación que en el fuego temperamental, aunando ataque, pasión, flexibilidad y una facilidad natural para el violín.

Su técnica de la mano izquierda fue también famosa, así como la velocidad de ejecución. Arrancaba el más hermoso sonido que pueda esperarse del violín sin mostrar el enorme esfuerzo. Su prestigio universal como concertista queda de manifiesto, por ejemplo, al ser recogida una de sus actuaciones en el St James’s Hall de Londres por Arthur Conan Doyle, quien en su relato “La Liga de los Pelirrojos”, hace que Sherlock Holmes posponga sus investigaciones en el caso para ir a escuchar a Sarasate, como buen aficionado al instrumento.

Pablo Sarasate falleció en su casa de «Villa Navarra» en Biarriz, Francia, el 20 de septiembre de 1908, a consecuencia de una angina de pecho a la edad de 64 años.

Está enterrado en un gran mausoleo en el centro del Cementerio de San José-Berichitos, de Pamplona, donde cada día 1 de noviembre, la corporación municipal de Pamplona acude al cementerio a colocar una corona de flores en su sepultura y donde se le brinda un homenaje musical.

Los conservatorios de Pamplona, de grado medio y superior, llevan su nombre: el Conservatorio Navarro de Música Pablo Sarasate. Asimismo, en su memoria se le dedicó la principal avenida (antiguo “Paseo de Valencia”) del Primer Ensanche de Pamplona, su ciudad natal.

El Sarasate compositor es el aspecto que escapa a la leyenda puesto que hoy en día están sus obras a disposición de todos quienes así lo deseen. Se adivina o se infiere por el grado excepcional de dificultad técnica de las piezas del catálogo (no muy extenso) que los elogios de antaño debieron ser sinceros.

No hubiera compuesto Sarasate lo que él mismo no se atreviera a tocar con propiedad y brillantez. Una constante en sus obras es el folklore español como punto de partida y como principal elemento rítmico y melódico.

Un repaso a estas obras nos arroja varias danzas españolas: Malagueña, Habanera, Romanza andaluza, Jota Navarra, Playera y Zapateado. Una Fantasía sobre la ópera Carmen para violín y piano (luego para orquesta y violín), una canción gitana (Aires gitanos) y una Introducción y tarantela para el violín, entre otras.

Fue también Sarasate fuente de inspiración para compositores de su tiempo. Saint-Saëns, Lalo y Max Bruch dedicaron conciertos o piezas concertantes para violín y orquesta al pamplonés. La Sinfonía Española de Eduardo Lalo, de obvias referencias al origen y el estilo del violinista, es una de las obras más conocidas por el gran público, de fácil recuerdo por sus agradables melodías y por la prueba de fuego que significa para cualquier concertista.

Homenajeado por sus compatriotas, elevado a la categoría de honor nacional en España, Pablo Sarasate ha pasado a la posteridad como leyenda y ejemplo de la entrega que todo músico debe hacer a su carrera hasta obtener de sus aptitudes lo más parecido a la perfección.

A continuación, podréis escuchar una selección de sus obras más famosas:

1. “Aires gitanos” (Aaron Rosand, al violín):

2. “Zapateado” (Gil Shaham, al violín):

3. “Capricho vasco” (Maxim Vengerov, al violín):

4. “Jota navarra” (Wei Wen, al violín):

5. “Navarra, opus 33” (concierto para piano y dos violines: Sophie Rachlin, Julian Rachlin y Nikolaj Znaider):

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: