Personajes ilustres de nuestra historia: Eduardo del Pueyo

30 04 2011

Eduardo del Pueyo nació en Zaragoza un 29 de agosto de 1905, en un día en que hubo un eclipse de sol. Su padre, Francisco del Pueyo, natural de Sos del Rey Católico, era propietario de una fábrica de muebles en la calle de San Miguel, y su madre, Benita Begué, descendía de una familia de agricultores y ganaderos de Luesia.

Su padre fue un personaje muy determinante en la vida de un joven que se aficionó muy pronto a la música y que inició sus estudios “con Babil Belsué, con la señorita Salvador y con el director del Orfeón de Zaragoza”.

Eduardo del Pueyo ingresó en la Escuela Municipal de Música y se vio que asimilaba las enseñanzas muy deprisa. La consecuencia natural de su evolución fue que se trasladase a Madrid con apenas doce años, donde asistió al Conservatorio de Madrid por libre. Allí tuvo como profesor, entre otros, a José Balsa, y de inmediato cosechó un primer premio de interpretación, que le otorgó un jurado presidido por Tomás Bretón. Éste se hizo “amigo y protector del joven, le proporcionó un concierto en el Círculo de Bellas Artes, y fue el impulsor de su viaje a París”, donde se afincó hacia 1920, el mismo año en que falleció su progenitor.

Llegó a orillas del Sena con quince años, y tuvo su primer gran éxito en 1927 al interpretar el “Tercer Concierto” de Beethoven, en el primer centenario de su muerte. La crítica de “Monde musical” dijo: “Del Pueyo se ha cubierto de gloria”. Además de tocar con muchos conciertos y de afirmar su dominio de la obra de Beethoven y de Schumann, “que eran sus compositores favoritos”, amplió sus estudios con las citadas Jeanne Bosch y Marie W. Troost. Tras estudiar con ambas el método de Marie Jaëll, cambió por completo su forma de actuar y “volvió a empezar de cero”.

Dejó de dar conciertos durante varios años y desarrolló, recuerda Maynar, “el estudio del movimiento consciente. Rehizo la pedagogía del piano desde sus propias carnes con esfuerzo. La gente le decía que le olvidarían, y había profesores que se mofaban de él, hasta el punto de que le llamaban ‘el clown del circo en el piano”.

Prácticamente no volvió a tocar hasta 1935 cuando volvió a interpretar el Tercer Concierto de Beethoven en la Sociedad Filarmónica de Bruselas, donde fijó su residencia. Obtuvo un enorme éxito. Alternó durante algunos años su residencia en la capital belga con conciertos y clases en París. Por entonces, se casó con la intérprete de laúd Adriana Mary. La reina Elizabeth de Bélgica se convirtió en amiga suya y tocó en varias ocasiones música de cámara con él y con Pablo Casals.

En 1948, accedió al puesto de catedrático del Real Conservatorio de Bruselas y algo más tarde fue nombrado profesor extraordinario en la Capilla de la Reina Elizabeth. Desplegó una intensa actividad pedagógica, que poco a poco le llevó a reducir su faceta de concertista, aunque en 1963 regresó a Zaragoza para tocar en el Principal, y al año siguiente tuvo un gesto que probaba su amor hacia Aragón y hacia la obra de Goya: ofreció ocho conciertos en la Aljafería de la “Integral” de sonatas de Beethoven, y entregó su caché para pagar el importe del cuadro de “San José” de Goya que compró el Museo de Zaragoza.

Del Pueyo volvería años después al Seminario de San Carlos, donde repitió el mismo programa durante quince días en 1970. A la vez tocaba música española. Para entonces ya vivía con la pintora belga Josette Smith, “que se parecía un poco a Ingrid Bergman”, dice Manuel Maynar.

Impartió clases a más de 300 alumnos, algunos tan famosos como el estadounidense Jo Alfidi, y los belgas Eveline Brancart, André de Groote y Jean Claude van den Eynden. O los zaragozanos Miguel Baselga o Teresa Escudero Bravo. Del Pueyo falleció en noviembre de 1986 a los 81 años. Adoraba la pintura, leía a Machado, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz, “era un tímido cuya timidez intimidaba”, y jamás pudo olvidarse de Aragón. Señala Maynar que en sus estancias en Aragüés del Puerto, le preguntó un campesino: “¿Le gusta volver a Aragón?”. Y el maestro, mudo de emoción, rompió a llorar.

1. Eduardo del Pueyo interpreta la Sonata Opus 53 “Waldstein” de Ludwig van Beethoven (1 de 2):


2. Eduardo del Pueyo interpreta la Sonata Opus 53 “Waldstein” de Ludwig van Beethoven (2 de 2):


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: