Personajes ilustres de nuestra historia: Publio Elio Adriano

25 04 2011

Publio Elio Adriano nació probablemente en Itálica, junto a la actual Sevilla, el 24 de enero del 76 d.C. Su padre era Publio Elio Adriano Afer, ciudadano hispano-romano, senador, y ex pretor, que había vivido en Roma la mayor parte de su vida.

Busto de Adriano

Aunque sus antepasados eran oriundos de Hadria (Atri), una localidad ubicada en el Piceno (Italia) a la que siempre consideró su «segunda patria», éstos se habían asentado en Itálica (Hispania Baetica) luego que la fundara Escipión el Africano (206 a. C.). Su estirpe estaba emparentada con las familias más nobles de Itálica: Afer era primo paterno de Trajano; su madre, Paulina, era una aristócrata de Gades (Cádiz), descendiente de una importante familia senatorial hispano-romana; su hermana Elia Domicia Paulina estaba casada con el tres veces cónsul Lucio Julio Urso Serviano, con el que Adriano mantuvo una duradera rivalidad a pesar de que le tomara en cuenta a la hora de decidir quién había de sucederle.

Tras el fallecimiento de Afer (86 d.C.), fue adoptado a la edad de 10 años por Trajano y Publio Acilio Atiano, también italicense y miembro del orden ecuestre, que más adelante sería nombrado por Trajano praefectus praetorio. Escolarizado en las materias comunes entre los aristócratas de la época, Adriano se interesó especialmente por la literatura griega, tanto que le apodaron Graeculus («grieguecillo»).

Con catorce años volvió a Itálica, donde permaneció menos de un año, ya que en otoño fue llamado a la capital por Trajano, recientemente nombrado cónsul (91 d.C.). En Roma continuó con su educación e inició el camino a través del cursus honorum. Desempeñó el vigintivirato (94 d.C.), como uno de los decemviri stlitibus iudicandis, miembros de un tribunal que dirimía casos civiles. Se sabe por el citado epígrafe de Atenas —que detalla el inicio de su carrera pública— que más adelante desempeñó también los cargos de praefectus Feriarum Latinarum y sevir turmae equitum Romanorum.

Inició su servicio militar como tribuno laticlavio de la Legio II Adiutrix, acuartelada en Aquincum (Budapest). Más tarde fue transferido a la Legio I Minervia destinada en el Danubio Inferior. Cuando Nerva falleció (98 d.C.) se trasladó a Colonia a fin de informar a Trajano en persona de su ascenso al trono, acaecido el 28 de enero del año mencionado. Excepcionalmente sirvió como tribuno en una tercera ocasión, esta vez en la Legión XXII Primigenia, acuartelada en Moguntiacum (Germania). También sirvió como legatus de la legión establecida en Panonia Superior y —eventualmente— como administrador de ese mismo territorio.

Adriano acompañó a Trajano en la guerra de Dacia (105-106), fue nombrado gobernador de Panonia Inferior (107), cónsul (109) y gobernador de Siria (116). Al morir Trajano, Adriano accedió al Trono imperial en extrañas circunstancias, contando con el apoyo de la emperatriz (que aseguró que el emperador había adoptado a Adriano días antes de morir) y del «clan hispano» del Senado, que había acrecentado su influencia durante el reinado anterior.

Para asegurarse el apoyo del ejército elevó la paga de los soldados; Plotina multiplicó las cartas a los senadores indicando que había sido la última voluntad de su esposo ser sucedido por Adriano; y su prefecto del pretorio, Atiano, hizo ejecutar sin juicio a varios adversarios. Las protestas del Senado por estos hechos le obligaron a destituir a Atiano, quien sin embargo fue recompensado con el rango senatorial.

El reinado de Adriano estuvo marcado por los enfrentamientos con el Senado y por los múltiples viajes del emperador a Grecia; además de múltiples visitas a las provincias y fundaciones de ciudades, encabezó algunas campañas militares: primero contra las tribus del norte de Britania, en donde hizo levantar la muralla que lleva su nombre; y más tarde contra la rebelión de los judíos (la Segunda Guerra Judía de 132-35). Pero globalmente fue un periodo de paz, durante el cual, derrotado el «partido belicista», se abandonaron las conquistas realizadas por Trajano en Oriente y se desarmaron las regiones ya civilizadas.

El Imperio Romano en tiempos de Adriano

Adriano consolidó el Consejo del emperador e introdujo reformas en la burocracia (que quedaría reglamentada hasta el fin del Imperio), en el ejército y en la Hacienda (haciendo prevalecer la recaudación directa de los impuestos frente a los intereses de los intermediarios particulares). Promovió grandes construcciones, como el muro de Adriano (en Britannia), el anfiteatro de Nimes, el anfiteatro de Venus, el Panteón de Roma, el Castillo de Sant’Angelo y los puentes del Tíber en Roma.

Adriano falleció el 10 de julio de 138 en su villa de Baiae; contaba con 62 años. Se cree que una insuficiencia cardíaca causó la muerte del emperador. Primero le enterraron en Puteoli, cerca de su villa, en una residencia que había pertenecido a Cicerón. Poco después, se ordenó el traslado del cuerpo a Roma, donde le enterraron en los Jardines de Domicia, cerca de las obras de su mausoleo. Tras el término de la construcción (139) se incineraron sus restos y se trasladaron las cenizas al mausoleo, donde ya estaban las de Vibia Sabina y las de Lucio Aelio Vero —al que el emperador había adoptado— que había muerto un año antes. Antonino Pío, su sucesor, le deificó ese mismo año y trasladó sus cenizas al templo del Campo de Marte.

Para más información sobre Adriano, podéis ver los siguientes videos del Canal de Historia:

1. Reinado de Adriano (1 de 2):

2. Reinado de Adriano (2 de 2):



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